Comunicado de las Casas del Migrante y Centros de Derechos Humanos de la frontera Norte ante los desplazamientos forzados y los signos omisos de respeto de la dignidad y los derechos humanos de las personas migrantes

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«No opriman a los extranjeros que habiten entre ustedes. Trátenlos como si fueran sus compatriotas, y ámenlos como a ustedes mismos, porque también ustedes fueron extranjeros en Egipto.» (Levítico 19:33-34).

Nos hemos reunido en Santiago, Nuevo León, representantes de las Casas de Migrantes y Centros de Derechos Humanos de la Zona Norte de México, para analizar y reflexionar sobre las causas y consecuencias de los desplazamientos forzados, la situación de las personas migrantes en la zona norte de México y reforzar nuestro compromiso con la dignidad y el respeto de los derechos humanos de todas las personas independiente de su situación migratoria. La defensa y protección de los derechos humanos de las personas migrantes, refugiadas y desplazadas está incompleta a menos que vaya acompañada por un profundo sentido de responsabilidad. De ahí que nos sintamos responsables de las exigencias que entraña hoy el amor al prójimo hambriento, sediento, desnudo y forastero que llega a nuestras Casas y Centros de Derechos Humanos de Migrantes.

Pensar en nuestra responsabilidad colectiva hacia los derechos humanos lleva consigo identificar las graves omisiones en la esfera pública e institucional de la política en el contexto actual y su implementación a través de una gobernanza migratoria local, regional y binacional. Es imposible alcanzar el ideal de los derechos humanos de las personas migrantes, refugiadas, desplazadas y retornadas, sin la cooperación de los distintos agentes de justicia, entre ellos reconocemos a las organizaciones internacionales, las corporaciones socialmente responsables del llamado capitalismo social, los movimientos sociales, las organizaciones no gubernamentales, las universidades, las y los activistas así como los individuos.

  1. El fenómeno de las migraciones forzadas en México

El fenómeno de las migraciones forzadas en México y el mundo es cada vez más doloroso, complejo y da cuenta de violaciones a los derechos humanos. Destacan la ausencia del estado de derecho; políticas migratorias sustentadas en seguridad nacional; la percepción de las personas migrantes como mercancías; la violencia contra de las mujeres o las personas LGBTIQ+; el uso de la niñez; la trata; el tráfico de personas; las detenciones ilegales y arbitrarias; la impunidad; los abusos y extorsiones; la corrupción; la poca o nula procuración de la justicia; la impunidad de autoridades; las amenazas del crimen organizado; la explotación; la xenofobia; la normalización de las injusticias y “la globalización de la indiferencia” como diría el Papa Francisco. Todas estas evidencian una crisis humanitaria que se intensifica y está muy distante de terminar.

De esta realidad nos preocupan la separación de familias, la extrema vulnerabilidad de las niñas, niños y adolescentes migrantes no acompañados, el tráfico de personas, la trata, la discriminación de las personas LGBTIQ+, la vulnerabilidad de las mujeres, el aumento de los secuestros, amenazas y riesgos de muerte, las desapariciones forzadas, la dificultad o negativa de los Estados de brindar la protección internacional, así como el olvido de las personas que han sido deportadas.

Esta realidad deshumanizante nos llena de indignación por lo que las Casas de Migrantes y Centros de Derechos Humanos de la Zona Norte de México nos sentimos comprometidos a defender la dignidad e integridad de las personas migrantes y señalar la indiferencia hacia esta población y los grupos que la conforman.

La migración y los desplazamientos forzados son problemas que nos corresponden a todos autoridades, gobiernos, instituciones y sociedad. La pandemia nos hizo reconocer que todos somos vulnerables y tenemos los mismos miedos. La humanidad ha comprendido que los grandes problemas fomentados por las desigualdades se “afrontan juntos, porque en el mundo de hoy las soluciones fragmentadas son inadecuadas” como señala el Papa Francisco.

  • El testimonio del Papa Francisco

El Papa Francisco nos ha dicho que, de no haber una reconciliación con los más débiles, no habrá un futuro próspero. Nos insta a terminar el “continuo rebote de responsabilidades, que no se delegue siempre a los otros la cuestión migratoria, como si a ninguno le importara y fuese sólo una carga inútil que alguno se ve obligado a soportar”

Nos recuerda que, si no hay una reconciliación con los más débiles, no habrá un “futuro próspero”. “Rechazar a los pobres, es rechazar la paz”. “La historia, nos enseña, que los cierres y nacionalismos llevan a consecuencias desastrosas”. Nos reafirma que el derecho de los Estados a gestionar los flujos migratorios y a salvaguardar el bien común nacional se tiene que conjugar con la obligación de resolver la situación de los migrantes y desplazados, respetando su dignidad y el bien común.

  • Compromisos y propuestas

“No se pueden reducir las migraciones a su dimensión política y normativa, a las implicaciones económicas y a la presencia de culturas diferentes” es por ello que, la Red Pedro Pantoja de Casas y Centros de Derechos Humanos del Norte de México instamos al Estado Mexicano y sus instituciones, a nuestras autoridades en los tres órdenes de gobierno, a la Comisión Nacional de Derechos Humanos y las Comisiones Estatales de Derechos Humanos a:

  1. Reconocer que México como país de origen, destino, tránsito y retorno de personas migrantes está obligado a promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de todas las personas sin distinción de condición.
  2. Destacar y reiterar nuestro compromiso como casas y albergues de migrantes y miembros de la sociedad civil en la denuncia a todo abuso o violación cometido a personas migrantes.
  3. Reclamar de los tres órdenes de gobierno verdaderas acciones de respeto a los derechos humanos, protección e inclusión hacia las personas migrantes, desplazadas, retornadas y/o con necesidad de protección internacional.  
  4. Promover el compromiso conjunto de ciudadanía e instituciones para dar una respuesta humana, fraterna y justa a las personas migrantes.
  • Recomendaciones:
  1. Al Estado Mexicano, sus instituciones y gobernantes:
    1. Ejercer mayor compromiso por velar los Derechos Humanos de las personas migrantes, desplazadas y/o con necesidad de protección internacional, aumentando la capacidad resolutiva y de investigación ante las injusticias perpetradas a mano de autoridades.
    1. Apegarse y hacer cumplir las recomendaciones realizadas por la Comisión Nacional de Derechos Humanos en materia de delitos cometidos en contra de las personas migrantes.
    1. Apegarse y hacer cumplir las recomendaciones realizadas por el Comité de Protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migrantes y sus Familias, así como el Comité contra la Desaparición Forzada de Personas.
    1. Dar cumplimiento a los compromisos asumidos en el Pacto Mundial sobre los Refugiados y el Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular.
    1. Promover programas de regularización y realizar las acciones que dentro del marco de la ley favorezcan la legal estancia.
    1. Efectuar acciones que no reduzcan las migraciones a dimensiones políticas, normativas o económicas.
    1. Desarrollar acciones de cooperación conjunta con los gobiernos locales.
    1. Procurar justicia para las personas migrantes desaparecidas y sus familias; para las asesinadas en las masacres de San Fernando, Tamaulipas; Cadereyta, Nuevo León; Ciudad Juárez, Chihuahua y para todas aquellas que sus muertes han pasado desapercibidas e invisibilizadas por el sistema.
    1. Aprobar partidas presupuestales para las instituciones públicas y de sociedad civil que atienden a la población en situación de migración forzada.
    1. Reconocer que el problema de la migración irregular en México no se resuelve en Estados Unidos, se resuelve en México y actuar acorde.

Instamos al estado mexicano y a nuestras autoridades a refrendar su obligación consagrada en nuestra Carta Magna de “promover, respetar, proteger y garantizar los derechos humanos de conformidad con los principios de universalidad, interdependencia, indivisibilidad y progresividad”. A tomar conciencia que, ante las migraciones forzadas México tiene la oportunidad y responsabilidad histórica de revindicar su liderazgo en materia política humanitaria.

Como representantes de las Casas de Migrante y Centros de Derechos Humanos de la zona norte de México, exhortamos a las sociedades mexicana y estadounidense a compartir una visión de esperanza ante esta crisis humanitaria que se plasma en la realidad migratoria y a todos nos concierne.

Santiago, Nuevo León, 15 de noviembre, 2024.

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